El Lado Oscuro del Sol

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La lucha de una familia en duelo

Mollie Biggane era una joven y bella mujer que estaba en su segundo año en la universidad cuando notó un inusual lunar en su pierna que comenzó a sangrar… preocupada por su forma irregular y su extraño color, Mollie fue inmediatamente al médico. Luego de la mirada profesional y los estudios correspondientes, sus sospechas se habían confirmado… tenía cáncer de piel. Los seis meses siguientes fueron especialmente duros para Mollie… su vida universitaria había finalizado y ahora debía afrontar una cirugía acompañada de un largo tratamiento de quimioterapia y radiación. Esta joven universitaria enfrentó cada uno de los desafíos con gran valentía. Sin embargo, nada pudo hacer para ganarle la batalla a esta enfermedad. Con tan sólo 20 años y una vida llena de proyectos, Mollie falleció el 1 de Noviembre del 2000.

 

Sin embargo, sus padres no querían que su caso fuera uno más de los tantos que formaban parte de las frías pero temidas estadísticas del cáncer de piel. En el mundo se diagnostican unos 160.000 casos al año… una tasa que se ha incrementado notablemente en los últimos 30 años debido a la intensa exposición al sol y a las camas solares sin protección adecuada. Su familia quedó abrumada frente a este dolor irreparable y una multiplicidad de preguntas comenzaron a surgir “¿Cómo es posible que no pudimos prevenirlo?”, “¿Cómo no pudo curarse?”, “¿Qué haremos con este profundo dolor que sentimos?”… Sólo había una certeza que compartía toda la familia Biggane: no podían permitir que ninguna otra familia pasara por el mismo dolor que ellos. Fue así que decidieron crear la Fundación Mollie Biggane en honor a la memoria de esta joven universitaria cuya ausencia llenaba de angustia a toda la familia.

 

Sus padres, Maggie y Jack Biggane, dejaron sus puestos de trabajo para hacer de esta misión su labor diaria mientras que sus otras dos hijas, Julie y Cara, comenzaron poco a poco a participar de esta fundación. ¿El objetivo? Crear campañas de concientización nacionales e internacionales para la prevención temprana del melanoma así como también ofrecer información sobre los peligros del cáncer de piel y los recaudos que deben tenerse a la exposición de los rayos UV. Es que su prevención y detección temprana es sencilla… sólo se requiere protector solar y controles anuales dermatológicos. Un control que Mollie no pudo hacerse a tiempo.

 

Desde la creación de la fundación, la familia siente que, si bien el dolor de su ausencia no desaparece sino que se aprende a sobrellevar, Mollie estaría totalmente orgullosos de ellos y del trabajo que están haciendo para salvar la vida de tantas personas. Porque este inmenso trabajo diario no sólo sirve para rendir honor a su memoria y sanar la tristeza que ahonda en el corazón de sus familiares sino que también ha logrado transformar este dolor en una fuerza mucho más poderosa que permite salvar diariamente la vida de cientos de personas mediante una mayor conciencia e información acerca de la prevención del melanoma… un apoyo que Mollie no tuvo a su debido tiempo e hizo que partiera de este mundo a temprana edad.

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