Factores que influyen en la elaboración del duelo

Cuando afrontamos la muerte de un ser querido nos sumergimos en un inmenso dolor que nos lleva a iniciar el camino de la elaboración del duelo. Sin embargo, cada duelo es personal y, por lo tanto, incomparable con la elaboración que están realizando otras personas. La duración del duelo es siempre variable involucrándose en él algunos factores particulares que influyen en la respuesta que brindamos frente a esta pérdida. Este duelo estará determinado por los siguientes factores:

- Tipo de relación afectiva que tenía el doliente con el fallecido. Una misma pérdida tiene un significado diferente para distintas personas porque variará de acuerdo a la dependencia o independencia con la persona fallecida, la inversión emocional de esa relación, la percepción del doliente sobre la satisfacción que la vida ha deparado al fallecido, etc. También es importante que esta relación posea sentimientos equilibrados y expresados ya que si la relación con el ser querido ha sido conflictiva el doliente sentirá culpa de no haber tenido mejores relaciones con el fallecido.

- Características personales del doliente. La edad avanzada, la presencia de problemas de salud físicos o mentales, sus comportamientos adaptativos, personalidad, confianza en sí mismo, haber o no sufrido otros duelos que pueden afectarlo negativa o positivamente, la manera de afrontar esta pérdida y expresar los sentimientos en torno a ella. Si el doliente tiene baja autoestima es probable que sienta que no puede controlar su vida incluyendo experiencias de depresión y problemas físicos.

- Posibilidad de ver el cuerpo de la persona fallecida. Siempre que no se haya producido un daño importante en el cuerpo del ser querido muerto, es importante que el doliente tenga un último contacto con esta persona ya que esta despedida lo ayuda a aceptar esta pérdida y cerrar en el futuro el proceso del duelo.

- Circunstancias específicas de la muerte. El modo en que sucede la muerte de este ser querido será influyente en la manera en que elaboramos esta pérdida. No será lo mismo una muerte inesperada o súbita que una muerte que sido resultado de una larga agonía. En este primer caso, nos invade la sorpresa y la imposibilidad de pensar en su partida si hacía pocas horas había estado con nosotros. Mientras que en los casos de agonía se da la oportunidad a los familiares para prepararse para este desenlace. Tampoco será lo mismo si esta muerte fue causada por un acto violento en donde la búsqueda de venganza y la obsesión sobre cómo habrá vivido su ser querido aquellos últimos momentos puede impedirnos elaborar sanamente esta muerte.

- Soporte y contención social del doliente. En estas situaciones es primordial contar con el apoyo familiar y del círculo de amigos ya que este contexto puede ayudar o entorpecer la elaboración del duelo. Por ejemplo, podemos sentirnos imposibilitados para expresar nuestros sentimientos ya que la familia “castiga” la debilidad de quien llora y se muestra apenado. Si no encontramos dentro de nuestra familia un espacio adecuada para conocer lo que sentimos sobre esta triste pérdida debemos acudir a amigos, profesionales o bien grupos de ayuda mutua para encontrar modos alternativos de apoyo y consuelo.

- Ideas religiosas, filosóficas o espirituales. El soporte y la contención brindada por las creencias religiosas permiten a las personas a encontrar un refugio donde canalizar sus emociones y enfrentarse mejor con la aflicción. Se trata de un apoyo social muy importante que muchas veces puede verse dañado al percibir el doliente que esta muerte ha sido una “traición” de su “líder religioso”. En este caso surgen preguntas como ¿Por qué me hiciste esto a mí si yo soy profundamente creyendo? ¿Por qué me has castigado con esta muerte si soy una buena religiosa?

Recuerda que el duelo nos permite aceptar la realidad de la pérdida brindándonos la posibilidad de expresar los sentimientos, identificarlos y comprenderlos para así aceptarlos y encontrar los modos apropiados para canalizar estas emociones. Al final de este proceso nos habremos adaptado a la nueva realidad que implica esta pérdida e invertir nuestra energía emocional en nuevas relaciones y proyectos.

 

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