Cuando muere la persona que has elegido para construir una familia y compartir tu camino hasta la vejez, podrías llegar a sentir que la vida que tenías se termina casi totalmente con su partida. Los sueños se desploman, la rutina cotidiana cambia radicalmente y los planes de pareja se enterraron junto con tu marido o esposa. Él o ella ya no están aquí para permitirte disfrutar de su amor… nadie puede ayudarte con los niños… no tienes con quien hablar de manera tan íntima y sincera como solías hacerlo con él… el grupo de amigos que compartías con tu pareja se puede haber reducido.

La soledad se hace sentir profundamente mientras que elaboras un proceso de duelo con múltiples pérdidas secundarias.

La soledad se hace sentir profundamente mientras que elaboras un proceso de duelo con múltiples pérdidas secundarias (rol familiar, rol sentimental, rol financiero, etc.) que te han quitado repentina o paulatinamente tu sólida zona de confort, entonces ¿cómo podré reconstruir mi vida después de él o ella?  Sé que sientes que no es justo que tú debas reconstruir tu vida nuevamente y que se hayan roto tus esperanzas, pero la vida nos enfrenta a desafíos emocionales complejos que, nos vemos exigidos a afrontar.  Verás que algunas semanas serán más difíciles que otras pero lentamente podrás reconstruir tus fuerzas y reanudar una nueva vida repleta de desafíos pero también de esperanzas y nuevos proyectos. En este artículo queremos ayudarte y acompañarte a emprender este nuevo camino.

 

 

CON LA PÉRDIDA DE LA PAREJA TAMBIÉN SE PIERDEN OTRAS COSAS…

 

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Cuando muere tu cónyuge, pierdes a tu compañero, cómplice y confidente… una relación que suponías duraría para siempre.

Quienes pierden a su pareja no sólo deben elaborar el dolor de esta ausencia física sino que también deben afrontar una multiplicidad de pérdidas y cambios en su vida por lo que se trata de una de las experiencias más estresantes que puede vivir una persona. Entonces te preguntas “¿Cómo puedo empezar de nuevo si él o ella no está conmigo?”… “¿Cómo podré asumir yo solo/a todas las responsabilidades de la casa?”… “¿Por dónde empiezo?”

El término “pérdidas secundarias” no significa que estas pérdidas sean menos importantes.

Como si fuera una reacción en cadena, el viudo/a debe realizar el duelo por las «pérdidas secundarias» que surgen como consecuencia de esta muerte. Estas pérdidas secundarias dependen no sólo de la edad de quien enviuda sino también del rol que ocupaba dentro de la estructura familiar. Sin embargo, el término “secundarias” no significa que estas pérdidas sean menos importantes. Muy por el contrario, cada una de ellas produce un profundo dolor en el doliente que debe adaptarse a nuevos roles así como también debe elaborar las consecuencias significativas que producen en su vida.

 

En algunos casos el viudo/a deberá asumir la responsabilidad económica de la casa, mientras que en otros casos deberá hacer tareas domésticas que antes no hacía como, por ejemplo, cocinar, limpiar, llevar a los niños al colegio, etc. Asimismo, junto con esta pérdida se han ido una multiplicidad de proyectos como también una identidad amorosa significativa que suponíamos que duraría todo la vida. A continuación te mencionamos algunas de las principales pérdidas secundarias que afectan al doliente tras la muerte del cónyuge:

1. Identidad Amorosa. Luego de la pérdida de la pareja, es inevitable que se produzca una redefinición de tu propia identidad amorosa. Ya no eres esposo o esposa sino que te has convertido en un viudo/a que ha perdido a su amigo y confidente. Esta pérdida de la relación primaria implica también la pérdida de largas conversaciones, de la complicidad, de los momentos de intimidad así como de las actividades de disfrute que compartían cada día.

Es posible que nos sintamos incompletos y que perdamos la confianza en nosotros mismos…

Este duelo «cambia lo que somos» mientras que sentimos que la parte de nuestro “yo” que le brindamos a este ser querido nos ha sido arrancado con esta muerte. En este sentido, es posible que nos sintamos incompletos y que perdamos la confianza en nosotros mismos… los sentimientos de inutilidad también pueden ser frecuentes.

2. Estructura Familiar. Cada miembro de la familia ocupa un rol en la composición familiar por lo que la pérdida de la pareja produce un cambio radical e inmediato en esta dinámica. A veces sientes abandono porque esperabas que estuviera contigo por siempre… otras veces la muerte afecta tan profundamente las relaciones familiares que producen distanciamientos o rupturas.

El viudo/a deberá asumir nuevas responsabilidades laborales y/o tareas domésticas de las que antes no se ocupaba.

El viudo/a tendrá que hacer frente a nuevas responsabilidades laborales y/o tareas domésticas que antes eran realizadas por quien ha partido, mientras que los niños deberán elaborar su propio duelo porque ahora sólo se encuentra presente físicamente uno de los padres.

3. Rol Financiero. Generalmente uno de los miembros de la pareja es el encargado no sólo de administrar las finanzas diarias del hogar sino también de aportar la mayor parte de los ingresos económicos de la familia. En algunos casos, por ejemplo, el marido trabaja y aporta todo su salario a la casa mientras la mujer se encarga de los niños y del cuidado del hogar.

El doliente muchas veces tendrá que realizar cambios inevitables en el estilo de vida.

Cuando se produce la muerte del cónyuge que cumplía este rol financiero, el doliente debe tomar decisiones financieras de las que antes se encargaba su pareja y responder frente a las obligaciones económicas de la familia produciendo un cambio inevitable en el estilo de vida. Una tarea que se vuelve especialmente difícil si consideramos la falta de energía y fuerzas que tenemos para asumir ya sea tareas que antes eran habituales así como también nuevas responsabilidades.

4. Proyectos. Junto con la muerte de la pareja se pierden los proyectos, planes y sueños compartidos. Cuando decidimos casarnos y formar una familia deseamos que esta persona sea nuestro compañero de vida hasta envejecer alimentando este camino con una multiplicidad de deseos y proyectos. Desde la planificación de las próximas vacaciones hasta los sueños más íntimos y profundos que construyó la pareja a lo largo de su relación amorosa se han ido junto con esta ausencia física.

Se pierden nuestras expectativas respecto al modo en que pensábamos que iba a ser nuestra vida en el futuro…

Por lo tanto, también se pierden nuestras expectativas respecto al modo en que pensábamos que iba a ser nuestra vida en el futuro… repentinamente nos encontramos solteros y en muchos casos sin hijos.

5. Amigos en Común. Vivimos en una sociedad visiblemente incómoda frente al dolor… muchas veces nuestros amigos no saben qué hacer ni qué decir frente a la tristeza que nos embarga tras esta pérdida. Por lo tanto, en el momento en que más necesitamos la comprensión de nuestros amigos es cuando más tenemos que desarrollar nuevas redes de apoyo que nos permitan sentirnos comprendidos y acompañados en nuestro dolor.

Muchas veces la relación con los amigos en común que tenías con tu pareja cambia radicalmente…

¿Cuál es la consecuencia de ello? Muchas veces la relación con los amigos en común que tenías con tu pareja cambia radicalmente… no saben cómo interactuar contigo por lo que se aíslan o comienzan a alejarse gradualmente. Además, en el deseo de verte bien, muchos amigos te animarán a seguir adelante con la vida como si nada hubiera sucedido privándote, sin saberlo, de tu derecho a sentir plenamente este dolor convirtiendo a este vínculo más distante y/o tenso.

 

La pérdida de la pareja te adentra en un laberinto de nuevas decisiones, obstáculos y profundos desconciertos.

Por lo tanto, la pérdida de la pareja te adentra en un laberinto de nuevas decisiones, obstáculos y profundos desconciertos. Es normal que sientas una gama de emociones intensas y contradictorias como, por ejemplo, culpa, ira, desesperación, angustia, negación, arrepentimientos, temor, depresión, soledad, etc.  Inclusive estos sentimientos pueden exacerbarse cuando se acercan fechas especiales… entonces Navidad, cumpleaños, aniversarios y otras fiestas importantes profundizan la sensación de soledad ya que vienen a tu mente aquellos buenos momentos compartidos con tu pareja que sabes que ya no volverán. A continuación, te damos sugerencias para afrontar este duelo del mejor modo posible.

5 HERRAMIENTAS PARA AFRONTAR LA PÉRDIDA DE LA PAREJA

La expresión de las emociones así como el cuidado de la salud física serán esenciales en este camino de duelo.

La pérdida de un cónyuge es devastadora. Estamos acostumbrados a su presencia diaria que se convierte en una ausencia dolorosa, incomprensible y abrumadora tras su muerte. Ahora eres padre y madre al mismo tiempo pero eso no significa que debas siempre mostrarte fuerte y autosuficiente ¡Permítete estar mal! El dolor es necesario…

Las lágrimas son nuestra medicina emocional en el botiquín de primeros auxilios por lo que expresar nuestro dolor y reconocerlo es un paso esencial para iniciar un camino de curación. Sólo aceptando y haciendo frente a tus emociones, podrás retomar una vida plena y así poder tomar medidas prácticas para asegurar tu estabilidad financiera, tu salud física y emocional y volver a tener el control de ti mismo y de lo que deseas para tu futuro.

Es necesario atravesar la conmoción y el dolor de la viudez para no quedarnos paralizados en el tiempo por esta tristeza.

Entonces ¿cómo puedes afrontar saludablemente el dolor de esta ausencia? El camino de duelo es un viaje desconocido que muchas veces resulta aterrador y solitario. Por eso a continuación, te brindamos algunas herramientas para su adecuada elaboración:

  • EXPRÉSATE. Tu pareja ha muerto… está bien llorar, sentirte confundido, enojado, irritable y/o inseguro. Expresar tus pensamientos y sentimientos es una parte esencial de la curación. Busca personas de confianza con quienes puedas hablar respecto al dolor que te embarga así como también sobre los desafíos que has tenido que afrontar desde la pérdida de tu pareja. Recuerda que no todos nuestros amigos y/o familiares están preparados para escucharnos y comprendernos… no lo hacen porque no nos quieran ni porque desean vernos mal, simplemente no saben qué decir ni qué hacer frente a nuestra tristeza.
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    Por lo tanto, busca personas con quienes puedas decir lo que sientes en un contexto de respeto, comprensión y escucha sincera. Si no encuentras con quien hablar o no tienes deseos de hacerlo, la escritura, los mandalas o las pinturas son excelentes herramientas que nos permiten adentrarnos en nuestras emociones, reflexionar sobre ellas y expresarlas de un modo saludable.
  • CUIDA TU SALUD FÍSICA. El proceso de duelo es un trabajo que requiere de un profundo compromiso del doliente por lo que se destina una gran cantidad de energía y esfuerzo para sanar sometiéndonos a un profundo estrés físico y emocional. Todas nuestras energías se encuentran concentradas en comprender y elaborar el dolor de esta ausencia física por lo que es posible que comencemos a descuidar nuestro cuerpo cuando precisamente requiere de nuestra mayor atención.
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    Probablemente te encuentres excesivamente cansado o te sea imposible pensar con claridad o concentrarte por unos minutos en otro tema. Respeta lo que tu cuerpo y mente te están diciendo. Una rutina de sueño que te permita descansar lo suficiente, una dieta saludable, nutritiva y equilibrada así como la realización diaria de ejercicios físicos son esenciales para cuidar la salud. Evita el consumo de alcohol, tabaco y/o el abuso de sustancias como una estrategia de evasión del dolor. No te automediques y procura hacer un control regular con tu médico de cabecera. Para cuidar tu salud física durante este proceso te invito a leer nuestro artículo: “Cuidado Personal Durante el Duelo”.
  • NO TOMES DECISIONES. Tras la muerte de un ser querido nos enfrentamos a un mundo especialmente complejo en donde surgen una multiplicidad de desafíos inéditos hasta ahora mientras que nuestra confianza se ha hecho añicos… Sin nuestra pareja es posible que sintamos que no podemos ser tan eficientes como lo éramos antes y que dudemos de nuestras capacidades para cubrir las necesidades emocionales, económicas, etc. de nuestra familia. En momentos de emociones tan abrumadoras es esencial evitar tomar decisiones importantes que implicarían cambios de inmediato en tu rutina cotidiana.
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    ¿Imaginas añadirle al estrés físico y emocional de esta muerte las consecuencias de mudarte o cambiar de trabajo? Los profesionales especialistas en duelo estiman que es aconsejable esperar al menos un año antes de tomar decisiones que produzcan cambios en la rutina cotidiana del doliente. Si debes tomar decisiones urgentes cuya postergación resulta imposible no dudes en consultar con tus familiares y/o con profesionales de confianza especializados en esa área para así tomar la decisión más adecuada.
  • GRUPO DE APOYO. El proceso de duelo nos hace sentir emociones tan intensas, confusas y muchas veces contradictorias que sentimos que nos estamos volviendo “locos”. Los grupos de apoyo nos permiten compartir nuestra experiencia de duelo así como desafíos y sentimientos con otras personas que han atravesado una experiencia similar a la nuestra en un contexto de respeto, comprensión y ayuda mutua. De este modo, no sólo puedes observar cómo mucho de lo que tú sientes o piensas es más frecuentes de lo que crees sino que también puedes adquirir valiosa información respecto al proceso de duelo, así como también sobre las herramientas de afrontamiento que te ayudarán a elaborar poco a poco el dolor de esta ausencia.
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    Los hospitales públicos, las instituciones religiosas así como las organizaciones sin fines de lucro especializadas en duelo son algunas de las instituciones que brindan este tipo de servicio. Para conocer más sobre cómo estos grupos pueden ayudarte en este proceso de duelo no dejes de leer: “Beneficios de los Grupos de Apoyo para el Duelo”
  • AYUDA PROFESIONAL. A veces sentimos que solos no podemos afrontar este dolor… las emociones resultan tan abrumadoras que nos paralizamos o bien intentamos evadirlas mediante un sinfín de actividades que quiten a nuestra mente de una realidad tan dolorosa. Si bien esto puede resultar una respuesta comprensible durante las primeras semanas de duelo como un mecanismo de defensa para asumir en pequeñas dosis el dolor de esta ausencia, es muy recomendable consultar con un psicólogo especialista en duelo en caso de que estas dificultades de afrontamiento del duelo se prolonguen en el tiempo.
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    En este espacio profesional podrás expresar tus emociones sin temor a ser juzgado, adquiriendo las herramientas necesarias para transitar este proceso saludablemente. En este video, la psicóloga Rosa Aizen nos habla sobre los síntomas que alertan de un duelo complicado.

¿CÓMO REANUDAR LA VIDA SOCIAL AL ENVIUDAR?

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Desde clases grupales hasta proyectos voluntarios pueden ser espacios adecuados para reanudar esta necesaria vida social.

Como mencionábamos anteriormente, tener una vida social y una fuerte red de apoyo de amigos y familiares permite a los viudos/as lidiar de mejor manera con el dolor de esta ausencia pero ¿cómo puedo reanudar esta dimensión social que ha sido destrozada luego de esta pérdida? La planificación de tu reingreso a una nueva vida social no se realiza de manera espontánea. Es importante determinar lo siguiente:

  • Con quiénes deseas verte,
  • Con qué frecuencia,
  • Qué tipo de conexión deseas tener con ellos,
  • Qué necesidades buscas satisfacer con estos vínculos.
Sólo tú serás quien decida cuándo te sientes listo para reanudar tu vida social.

Aquí te mencionamos algunas alternativas que te podrían funcionar para que poco a poco avances en este nuevo camino:

1. Reencuéntrate con tus viejos amigos y disfruta de reuniones con su compañía. En tu círculo de amigos determina a quién quieres mantener a tu lado y de quienes prefieres distanciarte debido a que su presencia te resulta poco gratificante. Pasa tiempo con personas que respeten y comprendan esta etapa emocional que estás atravesando así como el nuevo enfoque en la vida que has reconstruido desde tu viudez.

2. ¿Qué solía gustarte hacer antes de la pérdida de tu ser querido? Las clases grupales de pintura, gimnasia, canto, escritura, etc. suelen ser espacios propicios donde construir vínculos con personas que tienen intereses similares a los tuyos. Si no puedes afrontar los costos de las clases pagas ¡no te preocupes! Infórmate en tu barrio sobre talleres gratuitos organizados por entidades sociales, religiosas o estatales.

3. Participa de grupos de duelo con personas que han sufrido el mismo tipo de pérdida que tú. No sólo es una fuente emocional y social de apoyo… sus integrantes suelen establecer un vínculo más allá de las reuniones semanales y/o mensuales que organizan. Investiga sobre ellos en organizaciones religiosas, estatales y de extensión comunitaria.

4. Busca nuevos amigos que te animen a desandar nuevos caminos y aventuras. Esto no significa que debas dejar de lado a tus viejas amistades sino que se trata de ampliar tu red de apoyo con personas que te estimulen hacia la concreción de nuevas ideas y proyectos.

5. El trabajo de voluntariado suele ser una gran oportunidad para sentir la gratificación de ayudar a los demás mientras que estableces vínculos con nuevas personas. Busca hospitales, escuelas y bibliotecas que requieran de voluntarios. Puede ser más de un día a la semana o tan sólo unas horas… tú determinarás el tiempo que puedes destinarle. Encontrarás muchas personas con intereses similares a los tuyos.

Reconstruir una vida significativa luego de la pérdida de tu pareja es posible. Sé que ahora no piensas en ello y que todas tus energías están abocadas a comprender esta ausencia pero poco a poco podrás nutrirte de nuevos intereses y amistades. No te presiones… sin prisa pero sin pausa podrás avanzar en este camino de duelo. Sólo tú sabes de la especial relación que te unía a tu esposa o marido como así también, sólo tú sabes cuándo estarás preparado para volver a conectarte con las dimensiones sociales, amorosas, etc. de la vida.

Ahora coméntanos ¿Cómo ha cambiado tu vida luego de la pérdida de tu pareja?

 

FUENTES:
https://expertbeacon.com/
https://www.ec-online.net/

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15 Comments

  1. Rosario Rodríguez 14 de febrero de 2016 at 15:39 - Reply

    Hola, con atención leo regularmente sus artículos. Hace 3 años 8 meses, mi esposo murió, después de 34 años de estar juntos, a los 3 meses de haberlo perdido, inicié a estar enferma, estoy peor de salud, tengo un importante desgaste de cartílago (cambio de cadera, y próximamente de rodilla,) estoy en tratamiento de rehabilitación y me doy ánimo para seguir viviendo (aunque todos los días hablo con mi esposo, rogándole venga por mi), porque literalmente me quedé claudicando desde su muerte. En fin, tengo que seguir con mi tratamiento médico, y elaborando mi duelo por la pérdida de salud y aceptándome como discapacitada (siempre fuí activa), con la esperanza de volver a ver a mi marido muy pronto. Saludos.

  2. Angélica Vega Jiménez 15 de febrero de 2016 at 14:13 - Reply

    Hola, mi esposo murio el pasado 10 de nov 2015, después de que fue diagnosticado con cancer de colón, tan sólo vivió 6 meses después del diagnostico, perdio la batalla, a pesar de 2 cirugias y quimioterapia, él se fue muy joven recien cumplio 41 años, duramos 16 años de casado y 24 de relación, yo todavia no lo puedo creer, a pesar de que me mantuve fuerte los 6 meses de su enfermedad hoy me derrumbo y se me hace casi imposible pensar que ya no lo veré más, hasta el dia que yo también me vaya, me quede con 3 hijos, y con la gran responsabilidad de mi vida y mi familia, poco a poco me doy animos y retomare todos nuestros proyectos por él, por mi, y por mis hijos, Dios no se equivoca lo sé.

  3. Carmen 23 de febrero de 2016 at 13:38 - Reply

    Mi esposo no murió pero nos divorciamos en marzo del 2015, nos separamos en marzo del 2013. Solo a mis dos mejores amigas se los platiqué en su momento. Pero a nadie más, aunque se que otras personas ya lo saben, pero yo no he podido platicarlo. Apenas el año pasado se lo platiqué a mi dos hermanos, pero a mi hermano mayor no se lo he dicho. Pienso que loraría mucho y no quiero preocuparlo. A mi hermana no se lo he platicado porque no le tngo mucha confianza, ya que en algunas ocasiones que le comenté mis problemas me dijo que yo tenía la culpa. No me sentí bien, por eso ya no le platiqué lo de mi divorcio.
    Cuando nos separamos mi esposo y yo decidimos que mi hijo (que ya es mayor de 20 años) viviría con él. Pero lo del divorcio no se lo he dicho a mi hijo. No quiero que se sienta mal. Con mi familia, tios, primos, etc. no les he mencionado. No puedo. No quiero llorar en frente de ellos, no quiero que ya no vean bien a mi esposo. Quizá albergo la esperanza de que mi esposo regrese a casa.

  4. Verónica 9 de marzo de 2016 at 15:29 - Reply

    Buenas y lluviosas tardes,
    Yo he quedado viuda el 31 de diciembre del 2015, despues de 71 dias en el hospital, mi esposo entro por un dolor de estomago, se complico, se recupero y así todos esos días, hasta que Dios decidio llamarlo, estoy increiblemente triste, aunque se que nada se mueve si no es por la sabia voluntad de Dios, mi esposo y yo no llevabamos la mejor relacion de matrimonio, pero hoy lo extraño mucho, me duele tanto no verlo, estos días de hospital sirvieron para yo hacele saber cuanto lo amaba, para perdonarnos ambos aun sin hablar, solo acompañandonos es ese tiempo, tengo dos hijos que viven conmigo y un hermoso nieto el cual tambien llora por su abuelo, ellos son por quienes vivio, tengo 47 años y mi marido tenia 52. Es un dolor grande, mis padres fallecieron hace 6 años y me siento a veces desvalida, fragil, enferma, pero sea Dios mi fuerza mi aliciente, pues yo no puedo en mis fuerzas. Y solo quiero decirles a quienes se encuetran en esta lamentable situación que hay que confiar en que ellos no estan fisicamente pero hay una promesa y se cumplirá nos reecontraremos con ellos, un abrazo a cada una de ustedes. Dios tiene tiempos perfectos y nos ama.

    • Jessi 10 de marzo de 2016 at 19:36 - Reply

      Verónica, muchas gracias por compartir tu historia con nosotros. Desde aquí te acompañamos en este proceso difícil que es el duelo. Un fuerte abrazo.

  5. Romina 24 de mayo de 2021 at 19:10 - Reply

    Tengo 47 años y en dos meses sin remotamente imaginarlo mi esposo falleció de Covid. Tenía 52 años y nuestro matrimonio era excelente, llevavamos 14 años de casados. Falleció el 15 de abril de 2021 es muy reciente y no puedo asimilarlo. Realmente me siento sola para criar a mi hija de 12 años. Estoy abatida, derrotada siento que Dios me castigo. La Soledad me corroe, me preocupa el futuro. Juntos planificabamos todo. Me siento realmente mal. Tengo amigas pero como soy la primera que queda viuda tan joven, me ven como un bicho raro, y me da bronca e impotencia porque todos me demuestran lástima y no cariño, porque creen que a mi me toca «pobre mujer» y que todos ellos son intocables y eternos. Todo esto me desespera que ganas puedo tener como dice en este articulo de hacer trabajo de voluntariado o clases grupales donde van gente que tiene su pareja y vos sos «la viuda» (amargada, sola) Estoy desolada… y me pregunto porque a mi, a nosotros si somos buenas personas no hacemos mal a nadie, era hermosa nuestra vida familiar, y muy sanos.

  6. Juan Carlos 5 de junio de 2021 at 11:04 - Reply

    Mi esposa murio el 19 de diciembre del 2020, posterior a recuperarse del Covid, se le complico con lupus y fallecio. Vivimos juntos 26 años, durante este tiempo aun no puedo asimilarlo, me siento defraudado, molesto, inconforme!! No entiendo porque me la quitaron! Vivia tan a gusto con ella, los hijos ya se independizaron y venia la mejor parte para nosotros, teniamos tantos planes, tantos sueños! Nuestras discusiones mas frecuentes era por el lugar donde nos retirariamos despues de la jubilacion. Aun estoy muy confundido, no tengo nada definido y estoy un tanto desesperado.

  7. Yanu 17 de junio de 2021 at 11:52 - Reply

    Llegué hasta acá, buscando información que me ayude a sobrellevar el dolor de la transformación de la existencia de mi esposo.
    Luego de algunos meses de malestares en su salud que parecían leves, fue diagnosticado y en mes y medio partió, tenía 27 años.
    He escuchado a la gente decirme, el dolor debe ser más fuerte cuando han pasado 15 o más años de matrimonio o el más fuerte el dolor de la pérdida de una madre o un padre, tu tienes a los tuyos vivos, solo fue tu esposo el que partió el incluso que no puedo entender el dolor de una madre porque era mi esposo.
    Y esas cosas me hacen sentirme rodeada de gente pero abandona a mis emociones, el hombre con quién decidí vivir toda mi vida ahora no está, mi amigo, mi compañero, mi cómplice, mi Amado, Mi hombre.
    Ya no está y la gente dice, estás joven puedes volver a casarte y ahora no quiero eso, algunas personas señalan que los hijos son el motor para sobrellevar el duelo y nosotros no tuvimos hijos.
    Él era mi lugar seguro y ahora he aprendido a aferrarme a Dios y conversarle a Dios todo lo que me surge, hay días de mucho llanto y otros de decir ojalá no hubiera tenido esa discusión y hubiera disfrutado su existencia, otros momentos de decir, cómo sería mi día y toca vivir un día a la vez.
    Mucha fuerza a todos y todas los que están en este camino.

    • Kari 18 de julio de 2021 at 21:50 - Reply

      No sabes cuanto te entiendo tu dolor, mi pareja falleció de covid el 25 de abril del 2021, llevábamos 8 años juntos sin hijos y no encuentro consuelo, no quiero escuchar que me digan eres fuerte, eres joven tengo 31 años, por que no quiero pensar en un futuro sin el, ya no tiene sentido mi vida no se que hacer.

  8. Amilcar 29 de junio de 2021 at 08:17 - Reply

    Mi marido murió de covid en mayo de 2021. Estábamos muy enamorados y teníamos miles de planes juntos. Solo tenía 49 años. Yo estoy destrozada . Es como si me hubiesen vaciado la alegria, y todo lo bueno que tenía y me hubiesen llenado de dolor y sufrimiento. Yo le amaba y él a mi, y teníamos una relación sana y una familia preciosa. Y me lo han quitado . Es como si me hubiesen arrancando el alma. No soy capaz de superarlo. Solo pienso en irme con él

  9. Kari 23 de julio de 2021 at 00:29 - Reply

    Mi pareja falleció de covid el 25 de abril 2021, y ha sido terrible todo, no puedo dejar de pensar en solo estar con el, era todo para mi, nuestra vida éramos solos los dos y todo lo hacíamos juntos, siento que no puedo hacer nada desde que se fue, el dolor tan grande y el Vacío que se siente es terrible, la Soledad de ver que la gente que uno pensaba que estaría no está, y el que era mi compañero, mi amigo mi todo, el amor de mi vida que teniamos tantos planes juntos que quedaron hay.
    Lo único que espero irme pronto con el para no separarnos nunca más.

  10. Claudia 24 de julio de 2021 at 21:49 - Reply

    Mi esposo murió el mayo de 2021 de Covid y me siento muy triste y sola con muchos miedos de salir adelante, es muy difícil seguir adelante pero solo le pido a dios me apoye para superarlo

  11. Ana L 20 de agosto de 2021 at 19:49 - Reply

    Mi esposo falleció el 7 de Agosto de 2021, debido a secuelas de Covid. Teníamos 14 años de feliz matrimonio y una hija de 12 años, apenas tenía 41 años. Mi corazón se encuentra destrozado, siento mucho dolor y culpa porque una persona tan amada y buena falleció sola (por el aislamiento que manejan los hospitales) No se merecía eso, eso es parte de lo que no permite asimilar este dolor, no pudo despedirse de sus seres queridos ni pudo sacar cualquier pendiente que tuviera en su corazón. Una persona tan amada murió sola y eso no me lo puedo perdonar, siento que es mi culpa. No puedo asimilarlo y le pido a Dios que me recoja y que el día que eso ocurra me permita ver a mi esposo para pedirle perdón cara a cara. Es el único milagro que quiero pedir en esta vida.
    Todos me dicen que viva mi duelo y pues claro que lo vivo, cada segundo, cada instante. Extraño demasiado a mi marido que era el amor de mi vida. ¿Cómo se puede uno reponer de esto? ¿Cómo soportar que mi nena ya no tiene a su papá, que era su confidente? Este dolor es más de lo que puedo tolerar.

  12. Val 28 de septiembre de 2021 at 15:24 - Reply

    Queridos vuidos/as
    Yo también estoy en la misma situación que ustedes. Mi esposo falleció por las secuelas del COVID en Julio de 2021. Gracias por su sinceridad al compartir sus sentimientos, son los mismos que los míos. Una sensación profunda de vacìo, soledad y falta de futuro. No tengo muchas ganas, vivo un poco en modo automático porque de repente mi vida que tenía alegría, propósito, felicidad, planes, proyectos… se quedó sin mi compañero con quien compartía todo. La muerte de mi esposo me encontró viviendo en otro país, así que fue recoger nuestras cosas y volver a la casa de mi mamá. Al estrés de la muerte se sumó el de la mudanza, el no tener un lugar propio, no tener mis cosas, no tener una rutina y el aislamiento por la pandemia. A todo esto hay que agregar que vivo en un país que también se está quedando sin futuro.
    Y yo me estoy quedando sin cabellera!! … es increible la reacción del cuerpo, no sucedió inmediatamente sino al mes, el pelo se desprende de a mechones todo el tiempo.. si sigo así en un mes quedaré calva..
    Si bien soy joven, nuestros hijos ya se habían independizado y viven lejos y nosotros llevávamos unos meses de vivir solos. Ayuda zoom a mantener la comunicación con ellos y si bien todos quieren que los visite, no puedo colgarme de sus vidas.
    Sé que el tiempo ayuda a sanar la herida y que un Dios misericordioso no me dejará en esta profunda tristeza toda la vida. Sé que voy a salir adelante, es el mientras tanto lo difícil.. especialmente los serán próximos dos o tres años. Olvidarlo será imposible y dejar de amarlo y extrañarlo también, aunque pasen los años siempre tendré ese saborcito amargo al final de cada día..
    Así que les comprendo bien a cada uno en sus comentarios… la vida no volverá a ser lo que solía ser para nosotros por más que la extrañemos. Hay que adaptarse a la nueva nueva realidad y vaya si cuesta!! Estoy aprendiendo a que mis planes sean diarios, a vivir un día a la vez con cosas específicas que quiero lograr e intentar sentir aunque sea un milisegundo de felicidad.
    Lo particular de lo que nos pasa, es que le pasará todas las parejas y matrimonios del mundo. Todos en algún momento vamos a morir y, en la tierra y del otro lado del velo de la muerte, nos vamos a extrañar. Seguimos juntos en sentimiento, pero viviendo y creciendo en distintas dimensiones. Siento que aprendí un montón de cosas en lo poco que llevo de este proceso, hice cosas que nunca creí que tendrìa la fortaleza para hacer. Eso tambièn me da fuerzas para seguir, porque sé que puedo aunque se me caigan unas toneladas de lágrimas al dìa.
    Si duele es porque tuvimos la fortuna de amar y ser amados y eso no le pasa a todo el mundo.. estoy agradecida por haber tenido ese privilegio.
    Creo en la vida despuès de la muerte y sè que le volverè a ver.

  13. Carolina 28 de septiembre de 2021 at 22:57 - Reply

    Mi amado esposo Miguel falleció el 31 de agosto, lo amo es el amor de mi vida , quiero que venga,quiero estar con el. A ratos no creo que no esta, me desespero, no lo puedo creer. Es insoportable

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