Madres del dolor… madres en lucha

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Se suele decir que la vida es imprevisible… nunca sabemos qué pasará en este mismo instante, menos aún dentro de unas horas. Ese es el caso de Silvia Irigaray, la madre de Maximiliano Tasca. Este jóven de tan sólo 25 años y sus dos amigos murieron el 29 de diciembre de 2001 en una estación de servicio de Floresta (Argentina) en manos de un suboficial retirado de la Policía Federal ¿La causa? Tan incomprensible como cierta: estos tres jóvenes expresaron su acuerdo respecto a unas imágenes de la televisión en donde se mostraba cómo unos manifestantes golpeaban a un policía. Este suboficial que custodiaba la estación de servicio se alteró por estos comentarios, sacó su arma y terminó con la vida de Maximiliano Tasca, Cristian Gómez y Adrián Matassa. El asesino fue inmediatamente detenido pero la vida de Silvia nunca volvería a ser la misma… No sólo porque comenzó a desandar un camino de dolor, enseñanza y transformación sino porque también dedicó cada día de su vida a lograr que el asesino de su hijo estuviera debidamente condenado por la Justicia ¿Cómo un ser humano puede arrebatarme a mi hijo? ¿Por qué justo estaba mi pequeño en este lugar? Estas como tantas otras preguntas son las que se hizo Silvia a lo largo de este tiempo… seguramente muchas de ellas no tendrán respuesta.

Finalmente, el asesino de su hijo fue condenado a Cadena Perpetua en el año 2003. Sin embargo, en este camino Silvia notó que no estaba sola. Participó de numerosas marchas y asistió a incontables misas como una forma de devolver el apoyo y el amor que había recibido encontrando en estos lugares a muchas otras madres que como ella habían perdido a sus hijos en actos repentinos y violentos por lo que poco a poco surgió la idea de crear la Asociación Civil Madres del Dolor… decidieron transformar este dolor tan profundo en un espacio de contención en donde cada día salen a luchar, a defender y a exigir no sólo por sus hijos sino también por los de los demás… luchan por la vida misma como madres valientes que abren su corazón a los demás. Desde su fundación el 10 de Diciembre del 2004, esta Asociación ofrece asesoramiento sobre el proceso de investigación judicial, contención emocional y acompañamiento en los juicios a padres que han perdido a sus hijos en hechos violentos. Es que la lentitud de la Justicia, la inoperancia de los funcionarios así como la tediosa burocracia hacen que el dolor de la pérdida sea acompañado de una sensación de impotencia, enojo y desconsuelo.

Fue así que Silvia así como otras madres guerreras encontraron en la búsqueda de justicia un pequeño destello de esperanza. Ahora, luego de 16 años de la muerte de su hijo y con una bella asociación por la cual luchar, Silvia asegura que su vida nunca volverá a ser la misma… disfruta de su otro hijo y de la bella familia que ha formado pero también se aferra al afecto de otros padres en duelo que necesitan de su ayuda para desandar un camino tan engorroso como el de la Justicia. Como bien asegura Silvia “es triste el puente por el que llegaste a esto, pero es lindo batallar” y ella lo hace cada día con gran valentía y fortaleza convirtiendo a este dolor en una lucha por la memoria de sus seres queridos. Sólo así sienten que es posible lograr que sus hijos no sean simplemente vistos por la Justicia como un frío expediente mezclado entre tazas de café, pruebas judiciales y horarios de oficina.

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